Por Carlos Oxté
Y ahí está, es ella, una estrella que no está más en el cielo. Brilla, coquetea con la mirada como las nubes en el viento. Ilumina la noche y la Luna se intimida, llena de celos la admira. No entiende como su amante, el escritor, ya no se inspira con ella.
Y así es, el hombre que sueña con letras, que habla con los dedos y sonríe con versos, ya no es más devoto de la gran bola de queso.
Ahora se embeleza con los luceros de la estrella que bajó del cielo. Ahora sólo la ve a ella, a la mujer que inquieta su corazón y aquieta su alma. Ahora ella, es la musa y la dueña de sus sueños.
Y la Luna se queja con el Sol, le pide que no les de a los herejes más calor. Que el escritor es su posesión y que sin él su vida no tiene valor.
El Sol furioso se empieza a colapsar, cómo es posible que alguien le robe a su estrella, la más bella del cielo, esa que él admira en silencio mientras descansa en su lecho. El Sol eufórico, grita a los cuatro vientos, sus lacayos y amigos de duelo:
- Eso no lo puedo permitir más, desde hoy, ya no habrá noches, sólo días, luz en agonía. El escritor no dormirá, no volverá a ver a la estrella jamás.
- Y tú, Luna, tampoco brillarás porque la avaricia de este mortal sólo te asfixiará.
Y así sucedió que un día el cielo no cambió, en grises permaneció y la noche nunca llegó.
Así que el escritor, la lejanía percibió. Sintió el desdén de los dioses y de sus antiguos creadores. Y en el gris del cielo eterno las sombras del pasado lo acecharon, lo siguieron por escondrijos y laberintos de silencios, lo amagaron y lo hicieron esconder sus sentimientos.
De las yemas de sus dedos arrancaron las palabras, los verbos y los sonetos. Lo dejaron solo y abandonado en el tiempo. Un vagabundo que miraba al cielo absorto, siempre tratando de encontrar a su musa, la estrella que bajó del cielo, esperando la luz del faro a través de la neblina. Pero ella ya no bajaría más. El destino escrito estaba.
Pero ese se forma con palabras, las mismas que el escritor dominara alguna vez. Así que él se puso a trabajar. En paredes, sobre árboles, en arena, sobre el río, junto a las nubes sin papel y lápiz volvió a escribir. Con esfuerzo, dedicación y paciencia vio pasar el tiempo sobre el gris del cielo eterno. Hasta formar los cimientos del puente que cruzará el Universo.
Con palabras, con versos, con cuentos, construyó la escalera del deseo. Esa que no hará que la estrella bajé del cielo, sino que lo llevará a compartir con ella el Universo. Aún sigue en duelo, pues la estructura no es aún tan fuerte como para sostener su peso, pero el escritor sigue trabajando y seguirá hasta que sea capaz de romper el gris del cielo y con su estrella se logre reencontrar.
-
voltaface reblogged this from carlosoxte and added:
Tu que eres estrella, a ti que eres la luna.
-
voltaface likes this
-
carlosoxte posted this